20 de diciembre de 2013
Viernes de la Tercera Semana de Adviento
Lecturas:
Isaías 7,
10-14 / Salmo 23, 1-6 ¡Llega el
Señor, el Rey de la gloria!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
1, 26-38
En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado
por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba
comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José.
El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó,
diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Al oír estas palabras, ella quedó
desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: «No temas, María,
porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás
por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor
Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para
siempre y su reino no tendrá fin.»
María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si
yo no tengo relaciones con ningún hombre?»
El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo
descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso
el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel
concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se
encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.»
María dijo entonces: «Yo soy la servidora del
Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.»
Y el Ángel se alejó.
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Recuerdas
este episodio?
«Felipe
encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en
la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".
Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?"» (Jn
1,45-46)
Pues
de esa región menospreciada, de una pequeña aldea de pescadores, Galilea,
dentro de un país casi insignificante en su tiempo, como era Israel y de una
mujer (estamento minusvalorado por la sociedad de su época) se vale Dios para
construir la Buena Noticia de la liberación.
Nadie
es demasiado pequeño o insignificante para realizar un aporte a la venida del
Reino entre nosotros. Basta confiar en que «no hay nada imposible para Dios»
Para
que nos atrevamos a dar los pasos que se necesitan de manera que se realice tu
voluntad de paz, amor y alegría en medio nuestro, Señor; una vez más te
pedimos: auméntanos la fe.
Reflejando la Paz,
el Amor y la Alegría de experimentar la cercanía de Dios,
Miguel.


No hay comentarios:
Publicar un comentario