jueves, 19 de diciembre de 2013

Sintámonos llamados a hacer la diferencia

PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
22 de diciembre de 2013
Cuarto Domingo de Adviento

Lecturas:
Isaías 7, 10-14 / Salmo 23, 1-6 Va a entrar el Señor, el rey de la gloria / Romanos 1, 1-7

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   1, 18-24
Jesucristo fue engendrado así:
María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»
Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.
Palabra del Señor.

MEDITACION
¿Cómo «son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob» (Sal)?. Son como María y José, que se ponen a disposición «para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado» (Ev). ¿Necesitas un impulso para ser parte de esto?. Entonces, «pide para ti un signo de parte del Señor» (1L). Y se te  anunciará «la Buena Noticia de Dios […] acerca de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, nacido de la estirpe de David según la carne, y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador por su resurrección de entre los muertos» (2L). Tras esa poderosa señal, ¿cuál será tu respuesta?
Se nos viene una nueva Navidad. Se repetirá el frenesí por las compras junto con una serie de actividades de cierre de año de las distintas organizaciones en que se participan.
En general, lamentablemente, el ambiente se va cargando de tensiones y estrés y el Niño Jesús, el pesebre y todo lo que ello significa quedan relegados, debido a que el protagonismo se lo llevan el árbol luminoso y el anciano abrigado en pleno verano…
Pareciera que sólo hay que darse por vencidos y dejarse llevar por la corriente.
Pero no.
Si fue posible que ocurriera el misterio de que el Eterno se encarnara, de manera de poder contar a «Dios con nosotros», se debió a que las personas a las que se les encomendó las misiones correspondientes, hicieron la diferencia y las llevaron a cabo convencidos de que estaban haciendo lo que se debe: María, poniéndose humildemente a disposición de los designios divinos; José -que quería actuar justamente y no aparecer como padre de quien no era- dejándose convencer por el enviado del Señor.
Tú y yo podemos hacer nuestro aporte, porque también hemos sido llamados a cambiar lo que esté a nuestro alcance en  aquello que reconocemos que no está correcto.
Por ejemplo: si te parece que son necesarios los regalos en esta fecha, además de la gente de tu familia, recuerda a quienes no tienen alguien que les obsequie; si te parece que no hay un espíritu que tenga relación con la conmemoración del nacimiento del Príncipe de la Paz, ve teniendo actitudes y gestos de armonía con los demás; si crees que lo que celebraremos es el misterio del Dios Todopoderoso hecho carne frágil, para enseñarnos a vivir desde lo humilde como hijos del Padre y a servir como el Hijo del hombre, proclámalo con la voz y con la vida…
Y así, utiliza tu buen criterio y tu imaginación. Y haz la diferencia.

Por tantos que –no por opción, sino debido a carencias- se sienten fuera de la alegría que debe imperar en la fiesta de tu nacimiento, Señor. Te pedimos que nos guíes para que les hagamos sentir tu mano tierna y el gozo de saberse amados por ti. Así sea.

Intentando aportar para que la Paz, el Amor y la Alegría de Navidad llegue a todos,

Miguel.

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