26 de diciembre de 2013
San Esteban, primer mártir
Lecturas:
Hechos 6,
8-10; 7, 54-60 / Salmo 30, 3-4. 6-8. 16-17 Señor, yo pongo mi vida en tus manos
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
10, 17-22
Jesús dijo a sus apóstoles:
Cuídense de los hombres, porque los
entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí,
serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos
y de los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo
van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese
momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su
Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que
sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus
padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre,
pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Está
muy bien llenarse del espíritu de gozo y esperanza que irradia el pesebre. Pero
como que el evangelio de este día nos ayuda a aterrizar en la comprensión de
que también es necesario recordar que la vida sigue. Y es parte de ésta la
dificultad, los obstáculos y el sufrimiento.
Es
que el mensaje de Jesús nunca ha sido dulzón. Él siempre advertía de las
dificultades que traía el intentar, en serio, de vivir como discípulo suyo.
Pero, a la vez, es claro en que quien es fiel al llamado no está solo, ya que
el propio «Espíritu de su Padre»
actuará en esa persona y en esas ocasiones.
Que
podamos decir, como el salmista, que ponemos la vida en tus manos. Así sea.
Intentando
aportar para que la Paz, el Amor y la Alegría de Navidad llegue a todos,
Miguel.


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