PREPAREMOS
EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
29 de diciembre de 2013
La Sagrada Familia
Lecturas:
Eclesiástico 3, 3-7.
14-17 / Salmo 127, 1-5 ¡Felices
los que temen al Señor y siguen sus caminos! / Colosenses 3, 12-21
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
2, 13-15. 19-23
Después de la partida de los magos, el Ángel
del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a
su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes
va a buscar al niño para matarlo.»
José se levantó, tomó de noche al niño y a su
madre, y se fue a Egipto.
Allí permaneció hasta la muerte de Herodes,
para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:
Desde Egipto llamé a mi hijo.
Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se
apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: «Levántate, toma al
niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que
atentaban contra la vida del niño.»
José se levantó, tomó al niño y a su madre, y
entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en
lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se
retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada
Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas:
«Será llamado Nazareno».
Palabra del Señor.
MEDITACION
El proyecto de Dios
para la humanidad es siempre comunitario. Y la primera comunidad es la familia.
Debido a eso, los textos de hoy –en el marco de la fiesta de la Sagrada
Familia- resaltan, fundamentándolos en mandatos divinos, los deberes de unos
con otros dentro de ese ámbito. Mirado
desde este siglo, corresponde entender que también es un derecho de cada ser
humano el poder acceder a esa bella realidad y, como cristianos, debemos
sentirnos llamados a aportar todo lo que esté de nuestra parte para fomentarlo.
Leía
en un estudio que en Chile, entre 1992 y 2002 las familias conformadas por
padre, madre e hijos/as -es decir las que culturalmente consideramos como la
composición “perfecta”- disminuyeron desde un 41,6% a un 38,1% (Las
Familias Chilenas en la Última Década: ¿Qué nos dice el Censo de Población y
Vivienda de los años 1992 y 2002?, de la Universidad Alberto Hurtado). No conozco un
trabajo semejante actualizado, pero, como se sabe, la tendencia es a la
disminución, por lo que es muy probable que hoy ese tipo de familias ya estén
por debajo del tercio del total.
Entonces,
¿no estaremos los cristianos, al insistir en que sólo eso se denomina
“familia”, -sin que sea esa la intención-
discriminando a un sector demasiado amplio de gente que se siente unidas
por el amor, es decir, se sienten familia, pese a no cumplir, por distintas y
muchas veces involuntarias razones, ese “requisito”?.
Todos
tenemos claro que a los niños les ayuda a crecer armónicamente si tienen una
buena imagen
masculina y otra femenina a su lado, ambos tratándolos con amor.
Pero también es evidente que ese es un ideal que no siempre es posible
otorgarles.
La
debilidad de nuestra naturaleza humana, sumada a muchos factores externos, han
hecho fracasar en su proyecto a muchas parejas, nadie es culpable ni merece
castigo por eso. Menos los hijos. Y, por cierto, nadie tiene derecho a segregar
a nadie por eso.
Este
domingo la Iglesia nos invita a celebrar a la Sagrada Familia, la que es un
modelo, pero sería demasiado miope pensar que lo es por la cantidad de gente
que la integra, sí lo es por el amor y el respeto que se manifestaban unos a
otros, además de la constante disposición a ir descubriendo en las vicisitudes
de su vida en común la mano de Dios. Así nos lo
transmite el evangelio de hoy.
A
seguir ese modelo somos invitados todos, cualquiera que sea la composición de
nuestra familia.
Que
nuestra familia –la que componemos quienes estamos unidos por los afectos- y la
gran familia humana sepa alabarte con el amor mutuo, Señor. Así sea.
Buscando vivir
con Paz, Amor y Alegría en la gran familia humana,
Miguel.

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