1 de febrero de 2014
Sábado de la Tercera Semana Durante el Año –
Ciclo A
Lecturas:
II Samuel 12, 1-7.
10-17 / Salmo 50, 12-17 Crea en
mí, Dios mío, un corazón puro
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos
4, 35-41
Al atardecer de aquel día, Jesús dijo a sus
discípulos: «Crucemos a la otra orilla.» Ellos, dejando a la multitud, lo
llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
Entonces se desató un fuerte vendaval, y las
olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la
popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿No
te importa que nos ahoguemos?»
Despertándose, él increpó al viento y dijo al
mar: «¡Silencio! ¡Cállate!» El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: «¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?»
Entonces quedaron atemorizados y se decían
unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le
obedecen?".
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Qué
simbolizará esa imagen de Jesús durmiendo en medio del temporal?
Al
menos el Dios en que yo creo no se hace el desentendido cuando paso por
momentos de dificultad.
Muy
por el contrario, he podido constatar que lamentablemente en demasiadas
ocasiones he sido yo quien lo ha mantenido a distancia, hasta que se desata «un fuerte vendaval» y el temor
me impulsa a pedirle auxilio.
Gracias a Dios (literalmente) Él nunca falla.
Y, por cierto, merezco la reconvención: «¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?».
Señor,
en medio de la tempestad, auméntanos la fe. Y en las situaciones del día a día,
también auméntanos la fe. Así sea.
Buscando
anunciar con la vida convertida que el Reino de la Paz, el Amor y la Alegría
está cada vez más cerca,
Miguel.


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