y cuando los padres de Jesús llevaron al niño
para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios.
(Lc 2,27-28)
Desde lo alto de los cielos lo vieron los incorpóreos y
dijeron: Hoy asistimos a un espectáculo maravilloso y extraordinario. Aquél que
creó a Adán es tenido en brazos como Niño, Aquél que es inconmensurable es
estrechado entre los brazos de aquel anciano. Aquél que es transportado sobre
los hombros de los querubines ha hecho morada entre los hombres. Aquél que
plasma a los niños en el seno de las madres se hace niño en una Virgen, y
permanece unido al Padre y al Espíritu Santo, eterno junto a ellos.
ROMANO, EL MÉLODA
(s. VI)

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