13 de febrero de 2014
Jueves de la Quinta Semana Durante el Año
Lecturas:
I Reyes 11,
4-13 / Salmo 105, 3-4. 35-37. 40 Acuérdate
de mí, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos
7, 24-30
Jesús partió de allí y fue a la región de
Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo
permanecer oculto.
En seguida una mujer cuya hija estaba poseída
por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies. Esta
mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su
hija al demonio.
Él le respondió: «Deja que antes se sacien
los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los
cachorros.»
Pero ella le respondió: «Es verdad, Señor,
pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los
hijos.»
Entonces él le dijo: «A causa de lo que has
dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija.» Ella regresó a su casa y
encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Merecen
los que no pertenecen a “los míos” que yo haga algo bueno por ellos?
Ese
dilema enfrentó Jesús en esta ocasión: «los hijos» eran los judíos y “los
perros” los paganos.
Sin
embargo la insistencia de la mujer, siguiendo ingeniosamente el juego de la
comparación que él le propuso, es decir, el amor de ella por su hija, terminó
de derribar el muro de los prejuicios que había heredado de su cultura. Y le
concedió lo que necesitaba.
Nosotros
también dejémonos vencer por el grito de dolor (a veces silencioso) de los
muchos que necesitan un auxilio a nuestro alrededor, sean de mi clan, de mi
pueblo, de mi iglesia o no.
Que
veamos en aquel que sufre no un “otro”, sino un hijo tuyo necesitado, es decir
un hermano a quien puedo ayudar, Señor. Así sea.
Buscando ser sal
y luz para un mundo que necesita la Paz, el Amor y la Alegría del Señor,
Miguel.


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