18 de abril de 2014
Viernes Santo
Lecturas:
Isaías 52, 13—53, 12
/ Salmo 30, 2.6.12-13.15-17.25
Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu / Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 1—19, 42
(La Pasión de Jesús. Unos fragmentos a continuación)
Jesús preguntó: "¿A quién buscan?".
Le dijeron: "A Jesús, el Nazareno". “Si es a mí a quien buscan, dejen
que éstos se vayan".
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada,
la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El
servidor se llamaba Malco. Jesús dijo a Simón Pedro: "Envaina tu espada. ¿Acaso
no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?".
***
El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de
sus discípulos y de su enseñanza.
Jesús le respondió: "He hablado
abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se
reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto.
¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los
que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho".
Apenas Jesús dijo esto, uno de los guardias
allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: "¿Así respondes al Sumo
Sacerdote?".
Jesús le respondió: "Si he hablado mal,
muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?".
***
Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó
a Jesús y le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?".
Jesús respondió: "Mi realeza no es de
este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio
habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza
no es de aquí".
Pilato le dijo: "¿Entonces tú eres
rey?". Jesús respondió: "Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido
y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad,
escucha mi voz".
Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a
Jesús: "¿De dónde eres tú?". Pero Jesús no le respondió nada.
Pilato le dijo: "¿No quieres hablarme?
¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?".
Jesús le respondió: " Tú no tendrías
sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el
que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave".
***
Junto
a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de
Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al
discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu
hijo".
Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a
tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.
***
Después, sabiendo que ya todo estaba
cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo:
Tengo sed.
Había allí un recipiente lleno de vinagre;
empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a
la boca.
Después de beber el vinagre, dijo Jesús:
"Todo se ha cumplido". E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.
Los soldados fueron y quebraron las piernas a
los dos que habían sido crucificados con Jesús.
Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba
muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó
el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.
***
Después de esto, José de Arimatea, que era
discípulo de Jesús -pero secretamente, por temor a los judíos- pidió
autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y
él fue a retirarlo.
Fue también Nicodemo, el mismo que
anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe,
que pesaba unos treinta kilos.
Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo
envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre
de sepultar que tienen los judíos.
En el lugar donde lo crucificaron había una
huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido
sepultado.
Como era para los judíos el día de la
Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Jesús
es claro ante Pedro cuando éste pretende impedir que sea arrestado: está ahí
para cumplir la voluntad de su Padre.
Y
lo sigue siendo, agregando una actitud muy digna, ante el Sumo Sacerdote y el
guardia que lo golpea injustificadamente: aunque no estén de acuerdo con él, no
tiene nada que ocultar, porque sus enseñanzas y su vida son transparentes.
Mantiene
esas actitudes ante Pilato: él puede representar el poder que domina la tierra,
pero eso sólo es posible porque hay Alguien superior que lo permite; el mismo a
quien ha venido a testimoniar el Maestro con su vida entregada hasta el extremo
de su propia muerte.
También
entendieron prístinamente María y Juan, debido a lo solemne del momento, que
ella pasaba a ser madre de los creyentes y él, en representación de todos, la
acogería en la casa de su corazón.
Sólo
una vez que había cumplido todo lo que creía que conllevaba su misión, siente
que puede descansar y entregar el espíritu.
Es
admirable.
Por
eso, su Padre lo rehabilitó a los ojos de su gente y de la Historia: «Pero Dios
lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible
que ella tuviera dominio sobre él» (Hch 2,24), ya que el amor es
mucho más fuerte.
Que
tengamos algo –o mucho- de la decisión y fidelidad de Jesús para llevar a cabo
lo que sentimos en nuestro corazón que nos estás pidiendo, Señor, para el bien
de todos los hombres y mujeres, nuestros hermanos. Así sea.
Viviendo con Paz,
Amor y Alegría la Semana de Salvación,
Miguel.
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