27 de junio de 2014
El Sagrado Corazón de Jesús
Lecturas:
Deuteronomio
7, 6-11
/ Salmo 102, 1-4.
6-8. 10 El amor del Señor a los que lo
temen permanece para siempre / I Juan 4, 7-16
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 25-30
Jesús dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de
la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y
haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y
nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están
afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y
aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán
alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Hay que temerle a Dios?
En la oscuridad histórica de hace más
de 3 milenios, todo lo relacionado con Él, como sucedía con los otros dioses
creados por las supersticiones humanas, tenían que ver mucho con el miedo ante
fuerzas que no lograban comprender.
Por eso el salmista podía componer
algo tan paradójico como eso de que «El
amor del Señor a los que lo temen permanece para siempre». Es que amor y
temor no se llevan bien; no son compatibles.
Pero Jesús, que lo conoce mejor que
nadie, nos dice que es un Padre y, como no puede ser menos, es el mejor Padre
posible e imposible, por lo que si hay algún temor al respecto debiese ser a
perder su cariño.
Él ya nos ha revelado lo que espera de
nosotros: amistad y cariño para todos; pero teniendo presente que ofrece
permanentemente su perdón cada vez –de las muchísimas- que fallamos en esto.
Así que es muy difícil perderlo.
Muchas veces estamos afligidos y
agobiados por no saber relacionarnos bien contigo, Señor y por la dificultad
que ponemos para vivir el mandamiento del amor, regálanos de tu paciencia y
humildad para mejorar nuestra vida y la de los demás. Así sea.
Alimentados del
único Pan de Vida, que otorga Paz, Amor y Alegría,
Miguel.


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