lunes, 9 de junio de 2014

Ser felices es una decisión

9 de junio de 2014
Lunes de la Décima Semana Durante el Año

Lecturas:
Reyes 17, 1-6 / Salmo 120, 1-8 Nuestra ayuda nos viene del Señor,  que hizo el cielo y la tierra

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   4, 25—5, 1-12
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el
 Reino de los Cielos.
 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
 Felices los afligidos, porque serán consolados.
 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
 Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
 Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
 Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran
 recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Mateo nos presenta a Jesús, como un Moisés, subiendo a la montaña, para desde ahí anunciar la ley del Reino, que actualiza o vuelve a hacer nueva la que aquel patriarca diera a su pueblo doce siglos antes, pasándola por la mirada del amor de Dios, como el de un Padre, que era lo que él había descubierto.
La gran diferencia es que, en lugar de una serie de prohibiciones, como fue redactada la voluntad de Dios antes, el Maestro va mostrando (lo iremos viendo durante varios días en el evangelio de este periodo) cómo se vive o hacia qué tipo de vivencias debiese orientarse alguien que tiene al Señor en su corazón.
Y comienza con las bienaventuranzas: primero, ser felices; Dios nos quiere felices siempre.
Claro, muchos dirán que no depende de uno/a sentirse así. Pero eso no es exacto: no es posible controlar todos los acontecimientos que tienen incidencia en nuestra vida; mucho menos las actitudes y decisiones que toman las personas que son importantes para nosotros y que, debido a ellas, pueden sufrir y, por tanto afectarnos. Eso sí es así. Pero, uno/a puede escoger la forma como las enfrenta.
Podemos ser como un velero al que el viento de cada dificultad sacude y cada tempestad le hace zozobrar; o podemos aprender el arte de la serenidad, que nos permita ser como un barco, que siente las tormentas, pero estas no llegan a hundirlo.
No es fácil. Nada bueno es fácil. Pero es posible. Hay muchos que lo han logrado y lo logran hoy.
Y, para los creyentes, además, tenemos el auxilio del Dios-en-nosotros: el Espíritu Santo. No temamos pedirle ese don.

Espíritu de Dios, llena nuestra vida de la fe que nos permita mirar la vida con esperanza, para llenarla de la serenidad que permite ser felices pese a las dificultades inevitables. Así sea.

Recibiendo el Espíritu de la Paz, el Amor y la Alegría, para manifestarlo en bien común,
Miguel.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dios es Amor, Una, Dos y Tres veces

PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR Meditación sobre el Evangelio del próximo Domingo 31 de Mayo de 2026                              ...