16 de julio de 2014
Nuestra Señora del Carmen, Madre y
Reina de Chile
Lecturas:
I Reyes 18, 41-46
/ Salmo 129, 1-8 Mi alma espera en el Señor / Gálatas 4, 4-7
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús, estaba su
madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al
discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu
hijo".
Luego dijo al discípulo: "Aquí
tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su
casa.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Todos sabemos que “a las palabras se
las lleva el viento”, por lo que lo verdaderamente importante son los actos, ya
que los hechos que realizamos dicen lo que realmente sentimos, pensamos… o
somos.
De los cientos y tal vez miles que
admiraban y seguían a Jesús, ¿cuántos estaban con él en su momento más
difícil?: su madre, otras dos mujeres y «cerca de ella [el] discípulo a quien él
amaba»
Este evangelio no identifica
claramente a ese discípulo, tal vez como una fórmula para que cada quien se
sienta aludido: todo quien se acerque a la disposición de María, aquella que es
capaz de decir: «Hagan
todo lo que él les diga» (Jn 2,5),
quien vivió gozosa y humildemente (cf Lc 1,47-48),
sirviendo cuando era necesario (cf Lc 1,36.39; Jn 2,3) meditando
las cosas de Dios en su corazón (cf Lc 2,19)
y estando al lado de Jesús hasta las últimas consecuencias; aquel y aquella,
entonces, que se asemeje a esas actitudes es el tipo de discípulo que él ama y
quien puede ser hijo de su madre y hermano suyo (cf Mt 12,50).
Que nos acerquemos a las actitudes del
discípulo amado porque ama, Señor, siguiendo el ejemplo de María y el de tantos
más que lo han hecho. Así sea.
Intentando dar
frutos de Paz, Amor y Alegría según las semillas que Dios ha puesto en
nosotros,
Miguel.


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