10 de octubre de 2013
Jueves de la Vigésimo Séptima Semana Durante
el Año
Lecturas:
Malaquías 3,
13-20 / Salmo 1, 1-4. 6 ¡Feliz
el que pone su confianza en el Señor!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
11, 5-13
Jesús dijo a sus discípulos:
Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a
medianoche, para decirle: «Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos
llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle», y desde adentro él le responde:
«No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos
acostados. No puedo levantarme para dártelos.»
Yo
les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se
levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen
y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que
llama, se le abrirá.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le
pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le
pide un huevo, le dará un escorpión?
Si
ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el
Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!
Palabra del Señor.
MEDITACION
Continuando
su pedagogía sobre la oración comenzada en el texto de ayer, Jesús nos alienta
a confiar en que «el que pide, recibe; el que busca,
encuentra; y al que llama, se le abrirá»
Es que quien «se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche» (Sal),
logra aprender qué se debe pedir y, además, a confiar en que, si no lo recibe,
es porque obtendrá algo mejor de parte del Padre bueno, que sabe lo que nos
conviene y qué es necesario por sobre todo lo demás que nos agita y nos
inquieta.
Una pista sobre esto último: no olvidemos que
Dios nos ha adoptado a todos como hijos, por lo que sus dones son para el bien
de la humanidad y no para dar gustos personales y egoístas.
Esa puede ser la respuesta cuando te
preguntas por qué, según tu percepción, no ha escuchado tu plegaria:
probablemente es porque a algún/a hermano/a tuyo/a (o a ti mismo/a, sin que te
des cuenta) puede hacerle daño y a la larga va en contra de la venida de su
Reino de Vida en abundancia.
Te
pedimos con confianza, Padre del cielo, como nos invita tu Hijo, que nos des el
Espíritu Santo para que alimente nuestra fe, esperanza y caridad, de manera de
rogar lo que necesitamos y realizar lo que nos inspira en orden a obtenerlo.
Así sea.
Cumpliendo el
deber de intentar vivir como discípulo de Jesús con Paz, Amor y Alegría en el
corazón,
Miguel.

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